importancioso

El hombre era nómada antes que agricultor. Siendo agricultor sabía que había algo detrás de esas montañas. Y se hizo viajero. Y conoció mundo. Y volvió a casa y lo celebraron con cerveza. Y les contó su viaje. Pero un imbécil en la tribu no le creía, e inventó la cámara fotográfica. Este blog está relacionado con el cuento: viajes, comer, beber, emprender, relatos, surf y fotografía. Porque ¿de que te sirve viajar al lugar más bonito del mundo si no tienes una foto para callar la boca a ese imbécil?

Toribio Zulaica Unamuno


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Biografía de Toribio Zulaica Unamuno

Toribio Zulaica Unamuno

Nació en Eibar el 16 de abril de 1872 y falleció en su pueblo natal el 4 de julio de 1936. Estudió Comercio y Lenguas en el Real Seminario de Vergara, a la sazón famoso colegio, en donde adquirió el título de Perito Mercantil. Representó a dicha entidad docente, regentada por los PP Dominicos, en un concurso que se celebró en San Sebastián entre los colegios de la región, en la disciplina de Matemáticas, obteniendo para Vergara un honroso segundo puesto. El primero fue para el brillante ingeniero y abogado, más tarde diputado y senador, Víctor Pradera, cuyo nombre aparece hoy en la nomenclatura de numerosas calles de España. Terminados sus estudios, fue menester encontrar plaza adecuada a su profesión. Construíanse en aquella época en los astilleros de Sestao, bajo la rectoría de Martínez Rivas, aquellos cruceros que sucumbieron con gloria, a las órdenes de Cervera, ante la aplastante superioridad de la marina americana, en defensa de los restos de nuestro imperio en ultramar. He aquí una anécdota interesante: acompañado de su padre Narciso, y con una carta de representación, se entrevistó con el director de los astilleros, quien lamentó no poderle atender, pues, dijo, tengo cubierta la plantilla añadiendo: Si fuera para delineación… Al salir de la factoría, mohínos y silenciosos, díjole Toribio a su padre: ¿Por qué no le ha dicho que también sé dibujar? A lo que su padre objetó: ¿Cómo iba a decírselo, tratándose de materia tan distinta? Como el gasto estaba hecho, volvieron a entrevistarse con el director quién, con gran sorpresa y seguramente por cumplir con el recomendante, aceptó a Toribio a prueba durante un mes, no más. Aquel hecho fue fundamental: marcó el rumbo de su vida, pues dio en el camino de su vocación.

Delineante de Talleres, en continuo contacto con los ingenieros navales ingleses, los demás pronto se percataron del gran delineante que tenían delante, destacando sus maravillosos croquis, a cuya justeza matemática daba realce el dominio del dibujo figurativo, en el que más tarde sería profesor. En el trato continuo con los técnicos, y dado que los planos eran ingleses, perfeccionó su inglés y llego a hablarlo correctamente. Naturalmente, allí quedo hasta que los cruceros fueron terminados. Cerrados los astilleros, fue la misma dirección la que le colocó en la Fábrica de Cañones de Placencia de las Armas.

Pero, antes de referirnos a otros acaeceres que dejaron muestras de su capacidad en la otra vertiente del dibujo, nos referiremos al dibujo figurativo. Hizo un retrato, a lápiz, a Martínez Rivas y, al presentárselo, le causó tal admiración que le obsequió con un premio en metálico, más una máquina fotográfica, que Toribio utilizó durante muchos años; algunas fotografías se conservan, con gran estima, por sus familiares. Y vamos a Placencia de las Armas; allí nació su segundo hijo, de los diez que tuvo. No se limitó a cumplir en la Fábrica con su obligación profesional; sino que, llama- do como estaba al Magisterio, publicó un tratado de Geometría descriptiva, proyecciones, penetraciones y desarrollos, con el que aleccionó a los placentinos estudiosos. Fue notable no sólo por el dibujo, sino también por el texto, escrito en letra llamada de molde, pero dibujada a mano, con asombrosa perfección y tal celeridad, que daba idea del dominio que poseía de la pluma y del lápiz. En algún rincón de cualquier casa de Placencia habrá algún tratado que mucho agradecerían sus hijos poder poseer.

Habíase establecido por entonces la Academia de Eibar, su pueblo natal. Era justo que él sintiera nostalgia de su pueblo, a quién tanto quiso, y, convocadas que fueron las oposiciones para la provisión de la plaza, allá se fue y, riñendo dura batalla con su bien preparado adversario, ganó la plaza y fue director de la Academia hasta su muerte. Ya le tenemos en Eibar, en su cátedra, ayudado por aquel importante industrial y mejor persona que se llamó Felipe Artamendi. Tres generaciones fueron adiestradas allí en las dos vertientes del dibujo: el matemático y el figurativo. Tres tan sólo se ejercitaban en el geométrico; todos los demás aprendían el dibujo que llamábamos de adorno. Y es que era el damasquinado que introdujera Plácido Zuloaga el que predominaba a la sazón en Eibar. Más tarde hablaremos de la transformación de Eibar y de la decadencia del damasquinado.

También funcionaba en Eibar la Academia de Artes y Oficios, sita en los altos del edificio que albergaba el Juzgado que, en tiempos, fue el ayuntamiento de la villa, en frente de la iglesia parroquial. Dirigía Toribio aquella Academia de ocho a diez de la noche, junta- mente con el buen pintor eibarrés Jacinto Olave. ¡Qué lástima que tan excelente pintor no prodigara sus obras, temeroso tal vez de las tremendas dificultades que un pintor ha de afrontar para su definitiva consagración! En mi recuerdo están el maravilloso retrato que hizo de Niceto Muguruza, muerto en plena juventud en accidente de motocicleta, y también hay un retrato de su amigo Toribio, en casa de su primogénito Daniel (hoy fallecido) y que ocupa el lugar de honor de la casa. En esa academia se impartía también el modelado artístico en cera, que luego se convertía en relieves en yeso. No terminaban ahí las actividades de Toribio: tenía tiempo para hacer los planos de las casas que los constructores de la época le encargaban y los dibujos para catálogos de pistolas y escopetas, con los maravillosos sombreados que, con el dominio del difumino, entonces se empleaban.

Siempre fueron los eibarreses ingeniosos y dados a la inventiva; ello le traía trabajo a Toribio, a quien encargaban la tramitación de patentes. Para ello, con el dibujo de conjunto se plasmaba el despiece en sus diversas vistas y se acompañaba de la memoria descriptiva, que la hacía con buena literatura, comprensible -dada la cultura general que poseía- y que pocos eibarreses en aquella época podían igualar. De su arte de dibujar, ahí esta patente, en el archivo del ayuntamiento, el antiguo plano general de la villa que, bajo la dirección y firma del arquitecto Cortazar, fue ejecución suya. Tuvo varias patentes suyas: las pistolas automáticas Royal, Regina y otros objetos que, en ocasiones, le dieron provecho. Corría el tiempo de la primera guerra europea y, como por dicha causa el comercio internacional dificultaba el suministro de instrumental de dibujo, se puso, acompañado de sus hijos, a fabricarlos, cosa que en España no se había hecho nunca. El éxito fue efímero y duró lo que la guerra. Los alemanes, derrotados y con una moneda sin valor, barrieron el mercado con precios envilecidos y hubo que cerrar; mas aquella experiencia no fue baldía. En la segunda guerra mundial, en circunstancias favorables, reemprendieron sus hijos, ya aleccionados, la aventura con positivos resultados y siguen en Zarauz, donde están avecindados, la normal marcha de su industria.

Volviendo unos años retrospectivamente, quiero referirme a aquella Exposición de productos de la industria eibarresa que se organizó en las Escuelas de la Alhóndiga siendo su director Toribio y que, si no me traiciona la memoria, fue allá por el año 1910. Quiso honrar su inauguración S.M.D. Alfonso XIII, a quién recibió y acompañó Toribio; después del almuerzo, al que concurrieron con las autoridades las que llamaremos fuerzas vivas de la villa, comentaba Toribio el buen apetito del monarca a la hora en que se trinchó el pollo. Para exactitud de la historia he de consignar que don Alfonso fue recibido cariñosamente y que las aclamaciones de los eibarreses apiñados en la calle de la Estación fueron correspondidas por don Alfonso con el sombrero en la mano y con su peculiar campechanía, mientras recorría a pie el trayecto de la Estación a la Alhóndiga. Fue una feliz idea que tuvo – como luego veremos- gran trascendencia: surgió de alguien (quizá de Julián Echeverría; esto no lo sé, pero lo intuyo) la idea de crear una Escuela, que se llamó -y se llama- de Armería. Apoyado por todo el pueblo, con su Ayuntamiento a la cabeza, se estableció provisionalmente en un edificio sito en el Frontón Viejo. Recuerdo que su director fue un militar, Carnicero, del Cuerpo de Artillería, y creo que comandante de graduación. Mas la definitiva se construyó donde actualmente está, nombrándose director a Julián Echeverría, de quien podía decirse “que había nacido para la mecánica”. Se convocaron oposiciones, que fueron concurridas y muy reñidas, ganándolas Pio Zulaica a quien, previamente, había preparado en la parte teórica su hermano mayor Toribio. Aunque el nombramiento fue interino, pronto se hizo efectivo, comprobada su gran competencia como maestro de ajuste. Pio fue el primer discípulo y recibió las últimas lecciones de su hermano Toribio; al jubilarse, le concedieron la Medalla del Trabajo e ingresó en la Orden de Alfonso X el Sabio. Algo bien merecido, pues fue un trabajador infatigable y muy capaz. Su hermano y profesor había ya fallecido. Fueron nombrados profesores, por su probada competencia, Toribio para Dibujo y Matemáticas y Eusebio Zuloaga -ingeniero de Minas-, todos bajo la capitanía de Julián Echeverría. Más tarde se incorporó otro gran maestro de ajuste -cuyo nombre siento mucho no recordar-; pero a quien, con todo respeto, diré que se le conoció por “Ondarru”, dada la costumbre eibarresa de apodar a la gente por su procedencia.

Y ésa creemos que fue la piedra angular que forjó la gran revolución industrial que ha hecho reventar a Eibar en su expansión, de forma que, rotas sus costuras, ha tenido que expandirse, por no caber en sus límites geográficos, harto menguados para su dinamismo. Creemos que a esos hombres debe Eibar su gratitud bien ganada. Dos de Mayo, Bidebarrieta, Estación, etc. nos traen añoranzas de nuestra niñez, de nuestra juventud; pero nosotros estamos con el pie en el estribo. ¿Qué dirán a las nuevas generaciones estos nombres? Y, ¿por qué no perpetuar estos eximios eibarreses en los nombres de sus calles, para que sus futuros recuerden cuánto influyeron en ellos aquellos ancestros, que fueron la iniciación de ese emporio de riqueza industrial de resonancias mundiales?

Otra característica muy acusada de Toribio fue su fervor religioso. Enfermo de enfermedad incurable -que él sabía por habérselo dicho su director espiritual Juan Ibarguchi, esperó sereno lo que inevitablemente había de ocurrir. Entre las innumerables visitas que recibió en su lecho de muerte, una de ellas del comandante de Artillería, Serichol, no sé que le diría Toribio que, a su salida, Serichol comentó: “A mi me admiran estos cristianos que, cuando van a morir, creen que van a cambiar de domicilio”. En el escaparate del comercio de muebles que, en la calle Ibarrecruz, poseía un ebanista, había un crucifijo tallado en madera que Toribio conocía y que, en su sensibilidad artística, lo consideraba bello. Días antes de su muerte, se levantó y, tambaleándose, casi moribundo, se llegó hasta allí entre el espanto de los transeúntes, a unos doscientos metros de su domicilio, y lo adquirió. Con aquel crucifijo apretándolo entre sus manos quiso morir: tal fue la profundidad de su fe. Los avatares de la vida llevaron a su tercer hijo a ubicarse en Vizcaya, en donde un día recibió una llamada comunicándole que su padre estaba grave. Acudió y, al acercarse a su lecho, Pio abrazó fuertemente a aquel hijo a quien tanto quiso, siendo éstas sus palabras: “ Tengo 62 años, per o cuando Jesús quiera estoy preparado” . Mis ojos se humedecieron con el recuerdo, pues aquel hijo era yo, el que estoy hilvanando, con absoluta exactitud, esta biografía. Hube de regresar a mi trabajo; mas, a los pocos días, recibí el aviso que ya esperaba y volví a mi Eibar para enterrar a mi padre. Asistieron los profesores y alumnos de la Escuela en comunidad, portando una corona monumental que los hijos agradecimos, aunque la rechazamos. Sabíamos que no quería coronas en su entierro. El quería -y creo que se la mereció- la Corona cuyas flores no se marchitan nunca.

(Biografía dictada por su hijo Lucio Zulaica Basurto a su hermana Felisa, que lo mecanografió)

Marketing (de consumo) en 1943

 

 

 

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Surfista nº 18 William Finnegan – Los años salvajes

Ayer termine de leer el libro Los años salvajes de William Finnegan, Premio Pulitzer 2016 de autobiografías. La primera mitad la leí en inglés, en el móvil. Al descubrir que me estaba perdiendo matices realmente importantes, decidí terminar la segunda mitad en español, en un libro de papel. (Ahora sigo releyendo, y disfrutando, la primera mitad en español).

Llevaba tiempo sin escribir ningún perfil de surfista en mi blog. Recientemente falleció Jack O’Neill, mi surfista nº 5. Y William Finnegan merece el esfuerzo de escribir esta entrada del blog.

Finnegan es 6 años mayor que yo, lo que cuenta lo viví yo pero en el Cantábrico. Los surfistas de los que habla, con los que surfeaba en Hawaii o en Australia eran mis ídolos. Las olas que cogía eran las que veíamos en Surfer Magazine, que nos traducía Javier Arteche en la playa de Zarautz.

El traductor, Eduardo Jordá, lo ha hecho bastante bien. Aunque los surfistas nunca hablamos de marejadas, y algún palabro raro que utiliza.

Me impresiona no sólo la vida que ha tenido Bill Finnegan y sus viajes, también me impresiona los matices, cómo explica las cosas, las situaciones que hemos vivido durante 50 años y que el sabe explicar tan bien.

Como describe las olas, las tablas, los paisajes, las sensaciones, … un verdadero lujo!

Los miedos, las sensaciones, las vivencias en el agua, las reglas, …

Ahora los surfistas del Cantábrico siguen hablando del tamaño de sus tablas con el sistema anglosajón: pies y pulgadas. Yo siempre he medido en metros: 1,80, 2,13 etc.

Los surfistas de ahora, y Finnegan, hablan del periodo entre olas, los segundos que pasan entre una ola y la siguiente al pasar por el mismo punto. Yo nunca lo hice.

Finnegan describe las relaciones con sus amigos, sus compañeros de viaje, compañeros de surf con un detalle envidiable y unas descripciones maravillosas.

Finnegan ha sido pionero en olas como Tavarua, o las de Madeira. Yo pude serlo en Roka Puta, en Itxaspe, en Karramarro pero no lo fui. Finnegan nos lleva a Fiji, Australia, Indonesia, Madeira, California, Hawaii …

Y el sigue cogiendo olas de 4 y 5 metros con 60 años y yo, con 58, paso miedo a partir del metro y medio. Sólo he estado con olas de 3 metros en unas pocas ocasiones en Mundaka, etc y pasando mucho miedo.

Sin duda es el mejor libro de surf que he leído nunca. Muy recomendable!

Playa de Las Américas, Tenerife, con un surfista sudáfricano.

Playa de Las Américas, Tenerife, con un surfista sudáfricano.

Mundaka, los años salvajes.

 

José Joaquín, Carlos y el autor en O Sitio, encima de Nazaré y cerca de North Canyon o Praia Norte. Foto: Marcos Villanueva

 

La “bomba” del día con David Bustamante

 

Alfonso Biescas. Con su tablón en Formentera.

 

Occy en Zarautz, los años salvajes.

 

Aritz, en una sesión épica en Roka Puta, Zumaia, ante cientos de espectadores en la carretera. Foto: Félix Zulaica.

El autor terminando la ola del mes! FOTO: OSKAR PAJARES

Y puedes conseguir la foto que siempre has deseado: a punto de ser tragado por el tubo y con Mundaka al fondo. La foto que ni siquiera habrías imaginado!

Adur Letamendia en Roka Puta, una fuerte impresión. “Calculo mal” cometó al ver la foto.

surf zarautz la tortuga


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Bajo las olas

surf zarautz la tortuga

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Remaba con mi tabla de surf hacia el horizonte.

Entre mi tabla y el horizonte venían 4 ó 5 olas sin reventar: estaba seguro que una de ellas, por lo menos, rompería encima de mi.

Remaba con fuerza.

A pesar de estar mojado por el agua del mar notaba esas gotas de sudor, saladas también, que se fundían con el agua del mar en mi rostro.

No eran muy grandes, menos de un par de metros, y sabía que el revolcón serían sólo unos segundos zarandeado por la fuerza de la ola.

Simplemente debía dejarme llevar y la tabla, arrastrada por la ola, tiraría de mi tobillo (al que estaba unida por el invento) y me sacaría a la superficie.

Pasé la segunda ola y al ver la tercera sabía que era ella, la que rompería frente a mi. No tenía motivos para seguir sudando. Todo era muy racional, unos segundos de revolcón, dejarme llevar, la tabla tiraría de mi y estaría en la superficie respirando de nuevo.

No tenía miedo a la ola, tenía miedo a esos segundos allí abajo en los que tendría que encontrarme conmigo mismo.


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Cinco horas en Mundaka

Era el día de Nochebuena de 2015. Necesitaba empaparme de viento sur, de salitre y de mar durante unas horas y, además me lo había ganado este año.

A última hora de la víspera vi que surfline marcaba entre 3 y 4 metros así que, a pesar de la pereza, decidí madrugar.

A las siete de la mañana ya estaba en marcha con la Nikon de Eduardo y, sorpresa!, el viaje fue mas corto ya que han abierto la variante de Bermeo con unos túneles espectaculares que te ahorran cruzar el centro.

Aparqué en el parking de la Atalaia y lo primero era subir, todavía de noche, arriba a ver que había en la barra.

Estas son horas de sombras, surferos con las capuchas puestas subiendo y bajando, pero había un par de metros y la marea todavía estaba bajando. Viento sur fuerte, pinta bien.

Era tan temprano que ni siquiera estaban abiertos los bares del puerto para tomar una café con leche.

Algunos se ponían el neopreno y otros miraban y valoraban: que si todavía bajando, que si esta desordenado, que si no esta muy bueno, que Mundaka regular es mejor que cualquier otro sitio, … pero todavía muy poca luz para fotos.

Craig Sage, Jon Garai, … llegan Aritz Aranburu e Indar Unanue (just in time), David Bustamante, Mikel Bilbao, Miky Picon, Edu Bartolomé … así que me animo a ir al muelle norte (mi sitio alternativo para hacer fotos desde otro ángulo) y plantar el trípode.

La verdad es que los surfistas bajan al agua como quieren, unos se tiran desde el morro sur, otros bajan las escaleras desde la Atalaia, otros por la rampa (Aritz) y los que aparcan al norte por las escaleras de las rocas.

Según termina de bajar empieza a ordenarse y Mundaka se cobra su precio: unas 5 tablas rotas.

Algunas series de cerca de los tres metros pillan a todo el mundo y hay mucha pelea para conseguir unas olas.

Sale del agua una chavalilla de unos 16 años, Valiente! que me recuerda la primera vez que entré en Mundaka con esa misma edad y con una tabla Santa Marina de 2 quillas, con un invento de cuerda de nylon (de las de tender la ropa) atada a una tobillera de futbolista.

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Era septiembre y los surfistas australianos remontaban la ola en el pico, a media altura se daban la vuelta, un par de remadas y a volar! Esto con olas de cerca de 3 metros, hacia 1975, impresionaba mucho a un adolescente que remaba a toda pastilla  hacia Izaro.

Este morro norte del puerto es un lugar en el que ves pasar los surfistas remando por debajo, subir y bajar por las rocas y tienes el pico mucho mas cerca que en la Atalaia. Es mi sitio preferido para hacer fotos.

El viento sur empuja el salitre que entra hasta el tuétano, ya voy cargando pilas, y el sol también ayuda.

Llegando al mediodía vuelvo hacia la Atalaia y me cruzo con Manesh Otegi, de Zarautz, y el fotógrafo Javi Muñoz Pacotwo. Charleta informal en el parking con Ibón Garmendia y Edu Bartolomé sobre las saltadas, tema muy calentito!

Pocos fotógrafos, las olas bien aunque no ha sido un día muy tubero y cañero.

Volveremos cinco horas cada mes, en primavera con el longboard. Feliz Navidad!

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un crucero en el puerto de VIgo


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Viajes de trabajo, turismo y fotografía

Siempre me ha causado malestar viajar de Madrid a Sevilla en AVE para una reunión de unas horas y volver corriendo (en taxi) al AVE para volver a Madrid … sin poder pasear ni 20 minutos por la ciudad.

Este año estamos impartiendo cursos de Revenue Management a hoteles en diferentes puntos de la península como Andorra, Jaca, Zaragoza, Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Gijón, Santiago, Cáceres, Vigo, Madrid, Burgos, Salamanca y Sevilla.

A veces no tienes tiempo para hacer turismo y otras te fallan las fuerzas pero de vez en cuando se alinean los astros y puedes hacer alguna foto y descubrir algún trozo de ciudad o una experiencia interesante.

Aquí quiero compartir algunas de las fotos hechas durante estos viajes.

un crucero en el puerto de VIgo

Esta es la vista que teníamos desde el Hotel Bahía de Vigo mientras estabamos en el curso. Cuatro cruceros en tres días, una buena experiencia asi que cogimos un barco pequeño para cruzar la bahía.

Vista desde la terraza

La vista desde la terraza del Hotel Andorra Park era estupenda y estaba a cinco minutos a pie del centro de Andorra la Vella.

casa en AndorraSaliendo hacia Francia por el norte de Andorra.

curso de Revenue ManagementDurante el curso de Revenue Management en Andorra.

carnero y ovejaVolviendo de Andorra por el sur de Francia.

Bahía de la ConchaLa Bahía de La Concha, desde el Hotel Monte Igueldo, tiene una vista espectacular!

San Mames, Bilbao, de noche.Ya en casa, nos acercamos a hacer una foto nocturna del estadio de San Mamés.

Parque nacional de MonfragüeEl Salto del Gitano, en el Parque Nacional de Monfragüe, es un lugar donde las aves pasan a pocos meetros de ti.

la ciudad de CaceresNo conocía Cáceres y la sorpresa fue, literalmente, monumental. Qué preciosidad!

Curso en el Hotel Tres Reyes En el hotel Tres Reyes, en Pamplona, durante el curso con hoteleros navarros y guipuzcoanos.

Bailarina callejera en Madrid Mystic woman en Madrid, bailando bajo los chorros, en julio, al pie de las Cuatro Torres.

Haciendo surfA veces da tiempo a coger algunas olas de camino. Algo de tiempo para uno mismo.


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Querer es poder (aprende a surfear y competir) Libros de Surf #1

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La última vez que coincidí en el agua con Gallo fue en Zarautz, marea media, a la altura de la cruz roja y con metro y medio muy fuerte y con viento sur (off shore). Estaba fuerte y complicado pero abría a todas partes y cambiaba mucho el pico. Gallo todavía veía y estaba en su salsa!

La última vez estaba en la orilla de la playa con 5 alumnos de entre 12 y 15 años y entrenaba, uno a uno, en hacer la maniobra del re-entry de espaldas poniendo sus manos a dos altura diferentes para que la surfista golpeara con su pie trasero. Gallo ya no ve, lo intuye todo y estaba en su salsa!

Veo que Gallo nació en 1970, cuando yo tenía 12 años y empezaba a descubrir el surf, casualidades de la vida!

Le prometí leer su segundo libro, “Querer es poder”, y lo he hecho.

El primero, las olas contadas, escrito también por Sigue leyendo


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10 pistas para tu primer día de surf

Alex + constantin + sergio surf zarautz

 

Como todos los veranos hoy me ha tocado mi sesión de profesor de surf con alguno de mis 30 sobrinos. Hace una semana se fue Borja y hoy ha llegado, desde Moscú, Alex con el ruso Konstantin y el catalán Sergi.

Todos los años veo en la playa de Zarautz cientos de cursos de surf en la zona dónde estoy, a lo que sumo mis años de experiencia con lo que me he hecho una chuleta de lo que hay que hacer el primer día.

  1. Mira bien dónde te metes. Pregunta a los socorristas, mira dónde hay pocos surfistas y donde no hay corrientes. Si las olas son grandes o fuertes quédate en al orilla o, incluso, en un bar tomando un café. No se trata de sufrir … demasiado el primer día.
  2. Saber en que pie te atas el “invento”. El invento se ata en el pie que va detrás cuando vas de pie en la ola, así no te molesta. Túmbate en la arena, simula que remas y salta en pie como si fueras en la ola: así sabrás que pie colocas detrás.
  3. No jugar al tres en raya. Cuando caminas hacia dentro contra las olas lo peor es que una ola te pille con la tabla cruzada delante de ti: la ola golpea la tabla que te parte la cara. La tabla siempre a un lado o detrás.
  4. Mantén el equilibrio al remar. El equilibrio en el sentido de la trayectoria de remada. Hay que remar con el pecho/torso levantado (ya se que es incomodo, esto es el surf). Si vas muy atrás no podrás coger la ola, si vas muy adelante y la coges se clavará la punta.
  5. Mira tu trayectoria. Si ves que hay otros surfistas con los que vas a chocar, pasa de la ola hasta que este limpio el itinerario.
  6. No intentes ponerte de pie hasta que sientas que la ola te lleva. Si no te quedarás detrás. Cuando la ola te lleva se nota.
  7. Protege tu cabeza. Cuando te caigas protege tu cabeza con los dos brazos. Hasta que haya pasado el revolcón y subas a la superficie.
  8. Utiliza un acelerador. Un acelerador es un surfista que está a tu lado y te empuja para que cojas la ola. Lo que mas motiva es que la ola te lleve y te pongas de pie. Lo de sufrir por remontar contra las olas o intentando cogerlas es muy duro.
  9. Disfruta y grita. Cuando vayas de pie te puede salir del alma gritar, levantar los brazos o sonreir: haz lo que te pida el cuerpo, que para esos es tuyo.
  10. Apúntate a una escuela. No viene mal entrar con un monitor con experiencia para pasar los primeros malos tragos. Sergi decía que ha tragado un montón de agua.

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