importancioso

El hombre era nómada antes que agricultor. Siendo agricultor sabía que había algo detrás de esas montañas. Y se hizo viajero. Y conoció mundo. Y volvió a casa y lo celebraron con cerveza. Y les contó su viaje. Pero un imbécil en la tribu no le creía, e inventó la cámara fotográfica. Este blog está relacionado con el cuento: viajes, comer, beber, emprender, relatos, surf y fotografía. Porque ¿de que te sirve viajar al lugar más bonito del mundo si no tienes una foto para callar la boca a ese imbécil?


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Fotografo número 2 Eduardo Zulaica (Remake)

Eduardo Zulaica Photography

Hace casi 4 años el fotógrafo nº 2 de la serie fue Eduardo Zulaica.

Desde entonces ha llovido mucho, ha estudiado fotografía en Madrid, ha viajado a Groenlandia a fotografiar los inuits, los paisajes y los icebergs y ha fotografiado surfistas en Mundaka y Hossegor.

Acaba de estrenar su página web http://www.eduardozulaica.com/ con unas cuantas fotos, aunque yo se que faltan unas cuantas … y buenas.

¡Buena suerte en tu nueva etapa Eduardo!

 

 

 

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1 comentario

Yo también aparqué como #EsperanzaAguirre

Aparcar Gran Via Madrid

Fue hace unos años en la Gran Vía de Madrid. En el carril bus.

Iba a una farmacia que está al lado de Chicote. Tienen homeopatía a buen precio y había encargado unos tubos para un par de meses.

Iba cada 2 meses y aparcar allí es un poco peñazo. Serían las 8 de la tarde.

Según llegaba vi que en el carril bus había parada una ambulancia con las luces amarillas destelleando. No lo dudé. Paré detrás de ella, puse los warnings, baje del coche, lo cerré y entré en la farmacia … que estaba llena.

Era perfectamente consciente que lo que estaba haciendo era una burrada y que se me podía caer el pelo. No me llegaba el turno y la ambulancia se fue. En total serían unos 10 minutos y al salir me encontré con el municipal que me estaba empapelando el coche. Empecé a decir tonterias y me cortó: “llevo 10 minutos viendo el coche desde la otra acera”.

Esperé que terminara de multarme, me dio la multa y me fui.

No me llevé su moto por delante, ni si quiera se si tenía moto, pero si me fui siendo perfectamente consciente de que me la había ganado a pulso y la tenía bien merecida. Aparcar en el carril bus de, nada menos que, la Gran Vía de Madrid, una tarde sobre las 8 fue un gesto muy macarra por mi parte.

Eso si, tiene el encanto de lo prohibido. Pero el municipal lo hizo como un señor.

Ahí queda eso!